Escucha lo mejor de
Excelencia Personal

10 Razones “Sin Razón” Por las que se Casan las Mujeres -2ª parte (Gerardo Canseco)

Ser conscientes de las 10 causas preconscientes más comunes que nos llevan o pueden llevar a nuestros hijos o hijas al matrimonio, puede ayudarnos a evitar tomar una decisión equivocada:
 

1.     Admirar a una persona no significa estar enamorado
Cuántas veces la alumna se "enamora" del maestro brillante, la enfermera del médico, la secretaria del jefe, la fanática del ídolo. Aparte de las circunstancias que pueden favorecer un acercamiento emocional inadecuado, el hecho mismo de estar cerca de alguien del sexo opuesto que es atractivo, apto, decidido y que proyecta una personalidad sólida, fuerte y segura, puede deslumbrar y confundir los sentimientos. Es más sólido el amor que se construye, que el que se descubre.
 

2.     La impetuosa atracción sexual, no equivale al amor 
A un nivel consciente, la pasión implicada en la atracción o el deseo sexual, no significa "amor eterno" ni garantiza de ninguna manera la solidez de un lazo conyugal. Sin embargo, muchas personas confunden en la práctica, esta fuerte atracción hacia un individuo de sexo opuesto, con el amor. La atracción y el amor sexual considerado como el todo, cerró el paso al amor matrimonial.
 

3.     Cuidado con los sentimientos de compasión 
La compasión "padecer con..." es un sano sentimiento humano que tiene su lugar en toda relación interpersonal, incluyendo de manera importante la relación conyugal. Pero el sólo sentimiento de ternura y compasión ante el sufrimiento, el dolor o ver desvalido, no nos debe conducir ante el altar.
 

4.     Cuidado, también con los sentimientos de culpa 
Con frecuencia, las parejas se casan porque “se tienen que casar”, debido a la culpa o las presiones familiares, dictadas generalmente por razones “de honor”, de apariencias y prestigio social, más que por buscar el bien objetivo de la hija y del bebé que viene en camino. El matrimonio dura poco tiempo o vive en medio de la angustia y la infelicidad, trayendo más hijos a una familia que nunca estuvo ni estará integrada. 
 

5.     Sentirse bien con alguien, no es suficiente 
Imaginemos el caso del adolescente (hombre o mujer) sumergido en el mundo de una familia que frecuentemente manifiesta altos niveles de estrés, vive con prisas y tensiones de todo género y por lo mismo la única atención y tiempo que destina al hijo lo reduce a una actitud hipercrítica: "Pero qué tino tienes para elegir a tus amigos entre los peores vagos que puedes encontrar", "con estas calificaciones no vas a lograr nada en la vida", "tu cuarto parece un verdadero basurero”, "con esa apariencia te van a confundir con una malviviente”, etc.

Nuestra reacción natural nos lleva a sentirnos bien frente a la crítica positiva, el reconocimiento y la confianza; y a sentirnos mal ante la negativa, el rechazo y la desconfianza.
 

6.     La cenicienta o la ilusión de ser "salvado" 
Por razones reales o imaginarias, algunas jóvenes se sienten víctimas de sus padres: criticadas, incomprendidas, esclavizadas y sometidas. Con frecuencia no es tanto que sean verdaderas víctimas de un infierno doméstico en el que domina el rencor, la envidia o el autoritarismo, sino que la sensibilidad íntima de una adolescente la puede llevar a creerse "mártir". Y así es como nace el "club de esposas reprimidas", el "club de los maridos explotados" y ¿por qué no? "el club de los adolescentes incomprendidos". 
 

7.     La bella y la bestia y la postura de "salvador" 
En la vida real, muchas novias reconocen los defectos y fallas de su pareja y lo pasan por alto, no tanto porque hayan decidido racionalmente darle amor incondicional por el resto de la vida, sino porque creen de manera ingenua o mágica, que una vez casados van a cambiar a la otra persona convirtiendo sus deficiencias y vicios en cualidades y virtudes. 
 

8.     Hércules o "alcanzar por fin la felicidad" 
Tal vez muy pocos recuerden el mensaje contenido en la leyenda de aquél personaje que tuvo que pasar una docena de pruebas, realizando el mismo número de proezas heróicas para poder llegar a ser uno de los dioses de la mitología. Pero todos hemos recibido multitud de mensajes, incluso educativos, que ofrecen alguna recompensa a todo esfuerzo realizado. 
 

9.     La bella durmiente: “dócil hasta con la bruja” 
Algunas personas han sido sometidas a un régimen familiar y escolar que "domestica", pero no educa. Han sido "domadas", que quiere decir "dominadas", como si fueran animalitos manipulables con base en estímulos, premios y castigos, y el manejo de los sentimientos de temor y culpa. Algunas familias así funcionan, y honestamente no alcanzan a comprender el porqué del posterior fracaso matrimonial de la hija o del hijo, tan "bien educado". 

10.   El último tren
Finalmente, no podemos ignorar a quienes se casan porque "matrimonio y mortaja, del cielo bajan", y después de esperar toda la vida al príncipe (o princesa) de sus sueños, creen que por fin llegó y no encuentran en él (o ella) defecto ni inconveniente alguno.

 

¿Cuándo sí casarse?

Toda vocación es una invitación al amor, a la realización personal a través del amor. Y la vocación personal al matrimonio, por razones más que obvias, es una vocación al amor, pero más que en un sentido romántico, en un sentido integral, realista y trascendente.

·         Un llamado al amor integral, al ejercicio y la vivencia del amor en todos sus niveles y manifestaciones, que sólo se puede dar en la complementación perfecta y recíproca del hombre y la mujer, impresa de manera asombrosa en la naturaleza sexuada y procreadora de ambos. 

·         Un llamado al amor realista que implica compartir "en el placer y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, en la abundancia y en las penurias" y que implica también renuncia, sacrificio, y sobre todo, entrega generosa, donación libre del cuerpo y el alma.

Consagrados ambos a la búsqueda del bien del otro, antes que el propio, sirviendo con alegría y responsabilidad cada cual con su parte en la comunidad familiar, sin quejas ni recriminaciones, debidas a la creencia equivocada de que vocación matrimonial significa vocación de "príncipe azul” o de "bella durmiente", sin obligaciones ni cargas, sólo felicidad para siempre.
 

Y por último un llamado al amor trascendente, que trasciende y no muere ni con la muerte, porque se perpetua en el testimonio continuado en la vida honesta y productiva de los hijos, de cada hijo, de ser único y diferente, pero parte de los dos que heredan al mundo hombres y mujeres de bien, ¡mejores que ellos mismos!

 

Contenido Exclusivo - Usuarios Registrados

Lo sentimos, este contenido está disponible únicamente para usuarios registrados. Registrarte no cuesta, únicamente te pedimos algunos datos para poder ofrecerte un servicio más personalizado y darte acceso a muchos beneficios. Puedes aprender más al respecto aquí