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12 Sugerencias Para Favorecer la Intimidad en Pareja

1.     Comienza por intimar contigo mismo
Descubre que lo que Dios quiere para ti es la felicidad, y que sin importar tus defectos ni tus faltas, él desea que te acerques a su amor por medio de la intimidad contigo mismo y con tu prójimo.

2.     Acéptate
Tienes valores, sentimientos, creencias, esperanzas, planes, talentos, virtudes, habilidades, conocimientos, etc., que deseas compartir con tu pareja.

3.     Acepta a tu pareja
Ella tiene también valores, sentimientos, creencias, esperanzas, planes, talentos, virtudes, habilidades, conocimientos, etc., que desea compartir contigo, y dale reconocimiento positivo e incondicional a todas esas cosas que viven en ella.

4.     Proporciona Caricias Incondicionales Positivas
Son gratuitas, es decir, no se pide nada a cambio: ni conductas, ni reconocimientos, ni satisfacción del deseo sexual, ni cosa alguna.

Son habituales: se dan por sistema, sin motivos especiales, y frecuentemente.

Se dan por motivos no clásicos: es decir, sin que sea por cumpleaños, día del niño, onomástico, navidad o fechas parecidas.

Son desprendidas: la persona que las da no se las recuerda ni se las "canta" a quien se las dio; se olvida uno de ellas para que el sujeto receptor las disfrute sin sentirse comprometido o presionado. Son adecuadas: se dan según la personalidad del otro, de quien las recibe, no "a mi manera sino a la manera de quien amo, buscando y encontrando su ‘clave de acceso’ " (input password).

Son oportunas: dadas en el momento en el cual el sujeto las requiere, las necesita, no cuando yo lo decido, sino cuando procede darlas.

Son eficaces: producen el efecto deseado: que quien las recibe se sienta realmente amado y aceptado por ser quien es, no por actuar de alguna forma impuesta ni por tener tal o cual atributo o pertenencia material.

Son la manifestación de la caridad entendida como virtud suprema: por lo tanto, pueden ser espontáneas, es decir, para quien las da pueden representar un alto costo en esfuerzo y en violencia interior en contra de los impulsos narcisistas espontáneos.

5.     Concéntrate
Controla, disminuye, evita o elimina todos los distractores externos e internos que son los enemigos naturales de la intimidad: diversiones, pasatiempos, trabajo, amigos, parientes, ceremonias, rituales, hijos, actividades, TV, radio, fiestas, compromisos, etc., y dedica con frecuencia un tiempo especial para intimar con tu pareja.

6.     Invítala, sin hostigarla
Tú no puedes abrir los pétalos de una rosa jalando los pétalos con tus dedos. Sólo puedes cultivarla con cariño y delicadeza, y ella te dará lo mejor de su belleza y de su aroma.

7.     Manifiesta disponibilidad
Siempre, en cualquier momento, puedes hacer surgir la intimidad, sin importar lo que estés haciendo. Expresiones como "espérate tantito", "deja que se ponga el comercial”, "deja que se duerman los niños", rompen la oportunidad para la intimidad.

8.     Reacciona con rapidez
La oportunidad es calva, no la dejes ir, aunque no tenga pelos de donde atraparla. Sé rápido en abrirte, en manifestar tu afecto, tu curiosidad, tu interés y tus sentimientos.

9.     Sé empático
La intimidad no es necesariamente amenazadora, solemne o impresionante. Puede ser divertida, amistosa, agradable, de buen humor, sencilla y nada empalagosa.

10.  Muéstrate flexible
El otro no tiene que ser como tú lo esperas. El otro, si se da a conocer, puede darte muchas sorpresas, incluso dolorosas. Pero tú también puedes sorprenderlo, agradable o desagradablemente. Para evitar las sorpresas desagradables hay que cultivar la intimidad como un hábito permanente, si no lo haces, acabarás viviendo con un desconocido.

11.  Acepta los sentimientos del otro
El otro es como es, siente lo que siente, y nadie tiene el derecho ni el poder de cambiar al otro a la medida de nuestras expectativas o deseos.

12.  Reacciona con humildad a la crítica
Dentro de la intimidad puede darse el diálogo acerca de cómo has herido al otro. Hazte cargo de las consecuencias de tus actos, y no minimices o descalifiques los sentimientos del otro.

 

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