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Ácidos grasos esenciales y el comportamiento de los niños

Nuestro cuerpo se compone de billones de células de distintas formas, tamaños y funciones.

En el caso de los peequeños, cuyo cerebro está en cambio y desarrollo, las grasas esenciales conocidas como Omega3, realizan funciones primordiales.

En cuanto al funcionamiento cerebral de los pequeños, estas grasas son cruciales principalmente por 2 razones, primero el balance entre omega 3 y 6, que afectan las condiciones CELULARES, procurando el balance de nutrientes, también en segundo lugar: se usan  para crear sustancias similares a las hormonas incluyendo las llamadas prostaglandinas, que se encargan de que las células esten comunicadas unas con otras, y entre esta comunicación se incluye el efecto sanador que proveen así como anti-inflamatorio.

Cada célula esta rodeada de una membrana a prueba de agua compuesta principalmente de diferentes compuestos de grasa, que logran separar los componentes grasos de los acuosos que rodean la célula. Dichas grasas son llamadas ácidos Grasos esenciales (AGE). Estos son nutrientes vitales que sacamos a través de los alimentos que ingerimos, ya que no los podemos producir y de ellos depende gran parte de nuestra salud física y mental.

Existen 2 tipos de AGE los omega 3 y los Omega 6. los cuales no son intercambiables, porque al tener uno de los 2 igualmente necesitamos al otro.

La molécula madre de omega 6 es el ácido alfa linoléico, generalmente extraído de aceite de canola, linaza, y aceites vegetales como el de soya, trigo, cáscara de arroz. La mayor parte de los individuos tienen deficiencias de estas grasas debido a la dieta que acostumbran llevar día con día.

Luego existen los AGE Omega 3, los cuales tienen cadenas más largas de grasas sanas y menos consumidos en la dieta occidental.

Las grasas que solemos ingerir, que generalmente son saturadas, van haciendo espesas las membranas, quitando su fluidez y poco a poco obstruyen el flujo sanguíneo.


Principalmente las grasas de cadena larga, como las mencionadas se encuentran localizadas en el cerebro y apoyan las funciones neurológicas, y si los niños no cuentan con un suministro regular de ellas, su funcionamiento mental y neurológico se verá alterado.

Síntomas de deficiencias de AGE:

1. Sed exagerada, que toma más agua que el resto de la familia, que tenga agua durante la noche cerca de su cama, que en la escuela sus maestros comenten que sale a tomar agua seguido.

2. Estar orinando con mucha frecuencia, si visita el baño más veces que sus compañeros o hermanos.

3. Piel seca y áspera, si es necesario hidratarlo con cremas y productos similares.

4. Cabello poco manejable, seco, falto de brillo y que requiera el uso constante de acondicionadores.

5. Caspa, al grado de usar productos para quitarla como shampoos.

6. Notar que sus uñas están sin brillo, débiles o quebradizas, aquellas que se parten o descarapelan.

7. Hiperqueratosis- tener protuberancias o carnosidades duras en la parte de adentro de brazos, codos, muslos o en la cara.

Si contestaron si ó muchas veces a 2 o mas de las anteriores, la salud de su hijo puede mejorar si se le administran complementos y fuentes alimenticias que contengan estos componentes tan importantes.

Los estudios para ver las concentraciones de AGE en la sangre son costosos, y deben ser prescritos por un médico, y aun en estos días muchos médicos desconocen estas cuestiones nutricionales y tampoco saben interpretar adecuadamente los resultados. Esto hace que resulte más difícil detectar deficiencias a través de los síntomas mencionados y simplemente la administración de AGE para contrarrestarlos.

Los estudios en diversas Universidades de Norte América reflejan que más del 40% de los niños con desorden de atención con o sin hiperactividad tienen deficiencias de AGE.

Hay diversos productos que complementan la dieta de sus hijos de manera sana y segura, solo se debe buscar en los lugares adecuados o consultar a un especialista y principalmente regresar a lo más obvio que es la alimentación y que muchas veces tenemos tan olvidada.

Se puede encontrar mayor información sobre esto en los siguientes libros: “Help for the Hyperactive Child”, William G. Crook, M.D., “Superimmunity for Kids”, Leo Galland, M.D., and my book “12 Effective Ways to Help Your ADD/ADHD Child.” You’ll also like Andrew Stoll’s book, “The Omega-3 Connection: The Groundbreaking Anti-Depression Diet and Brain Program".

 

Nelly Canseco

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