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El dolor y la soledad

Todos hemos escuchado hablar de lo necesario que son los cambios a veces en nuestras vidas. Pocas veces se nos dice lo doloroso que será ese proceso y rara vez se nos dice cómo. El proceso de cambio requiere de nuestra fuerza y valor ya que se trata de un cambio en la forma en que percibimos la realidad, como cambiar nuestros genes; deshacernos de patrones.

Hay varios factores que nos impiden encontrar el camino adecuado para nosotros, entre ellos el creer que otro es quien tiene la responsabilidad de resolver nuestros problemas, o el huir de una incertidumbre que nos hace escoger el primer camino que se nos cruza en frente. Si a eso agregamos el sentirnos solos, perder la esperanza, buscaremos ir  la izquierda o derecha, no el camino adecuado. 

El meditar nos sirve de preparación para seguir el camino y asegurarnos de estar en el sitio adecuado en el momento correcto. En esos momentos simplemente se trata de reconocer lo que pensamos sin juzgar si es bueno o malo.

Hay sentimientos como los de soledad, aburrimiento, ansiedad, que al estar inmersos en ellos nos enfocaremos en la resolución y ahí se irá toda nuestra energía.

Por lo cual podemos hablar de 6 maneras de estar solos.

Poco deseo de estar solos; en este caso todo en nosotros desea que llegue algo para sentirnos mejor, simplemente buscamos algo para aminorar el dolor. Esto es lo que solemos hacer para poder cumplir con las responsabilidades de nuestra vida cotidiana. En cuanto menos nos preocupemos por no estar solos, más podremos disfrutar la satisfacción. Estar solo no es estar perdido. 

El segundo tipo: Contentarse cuando no tenemos nada que perder, esta sensación de perder todo, nos da miedo a la soledad, al cambio, a los problemas, a la no existencia, a no ser nosotros mismos el punto de referencia. Estar alegre significa asimilar la soledad, renunciando a la creencia que el salir corriendo de la soledad nos va a hacer felices. Al ser concientes de que hemos sentido miedo, nos da la posibilidad de cambiar. Podemos estar solos contentos de estar aquí y ahora. 

El tercer tipo: evitar actividades innecesarias. Si la soledad quema, busco algo para aliviarla, una salida, un alivio. Al sentir esa soledad fastidiosa, la mente enloquece buscando a alguien que nos salve. Se trata de actividad innecesaria ya que simplemente se trata de sentirnos ocupados para no asumir el dolor; evitar el dolor a toda costa, lo cual lleva a las personas a fantasear  obsesivamente. ¿No podríamos intentar estar solos, tranquilos, con compasión y respeto por nosotros mismos? Y qué tal si intentamos no ponernos nerviosos y no aferrarnos a algo (como la comida) cuando nos sentimos pánico. Relajarnos en la soledad es algo muy valioso. 

La disciplina total: que en cada oportunidad estemos dispuestos a volver a al presente. Soledad como disciplina, sentarnos en soledad, simplemente estando ahí. No se trata de andar buscando estar solos, sino simplemente aceptar estar ahí y de esa manera, sin verlo como problema, descubrir ese estado en el que no estamos más que nosotros mismos. Cuando nos hacemos ideas premeditadas de las cosas, s cuando le ponemos cierta connotación. El relajarnos y aceptar la soledad, con la disciplina de “estar”, nos permite darnos cuenta de todos los momentos que no hemos podido resolver en nuestras vidas. 

No vagabundear por el mundo del deseo: describe así la soledad fresca y encajada; implica buscar alternativas, algo que reconforte: alimento, comida, bebida, gente. Es cuando aparecen muchas adicciones basadas en los deseos, por la necesidad de aferrarnos  algo y simplemente e querer tener todo bajo control. Como buscar el reconforte de una figura como mamá, por eso la comida. Aquí todo parte de ver la soledad como problema. 

La soledad fresca y encajada es no buscar seguridad en los propios pensamientos discursivos. Se nos ha hecho creer que estar solos es malo, hemos perdido la costumbre de hablar con nosotros mismos, muchas creencias que nos predisponen a actuar o ver la vida  de determinada manera. Cuando vivimos con nuestra soledad fresca y abierta no esperamos seguridad de nuestro D.I. ahora creemos que solo es pensamiento. Si aceptamos la soledad ENCAJADA aceptaremos nuestros pensamientos sin agresión, sin hacer juicios y nos damos la posibilidad de aceptarnos a nosotros mismos, y reconocemos quienes somos. La soledad encajada (aceptada) no nos da soluciones a nuestra vida, simplemente nos permite irnos formando nuestro propio parámetro de vida, dejando atrás lo que hemos hecho nuestro sin saber ni por qué.  

Cuando te levantes por la mañana y te sientas solo usa ese momento ya que vale oro, en lugar de perseguirte y creer que es lo más horrible que te pudo pasar, en ese mismo momento de quizás tristeza y anhelo, trata de relajarte y tocar el espacio infinito de tu corazón. Experiméntalo y cambiarás tu visión de estar solo.

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