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El sueño, combustible vital para el desarrollo

Uno de los retos que enfrentan los padres en el desarrollo de sus hijos, es el poder establecer pautas adecuadas de sueño. Ellos tratan de tomar medidas adecuadas para lograr evitar problemas en el dormir de sus niños. A veces intentan con  juegos, arrullos, relajaciones, música, cuentos y demás actividades para lograr hacer dormir a su bebé. 

Muchas de las veces, se acaban encontrando a un bebé encantador que disfruta estar con ellos y que al haber dormido ya un rato anterior, cuenta con mayor energía y por lo tanto estará más activo; los padres acaban sintiendo que prueban de todo y que nada les funciona.

También es común que en familias de varios integrantes, uno de los hermanos sea problemático para dormir y los otros no, es decir que los patrones de sueño son únicos y no se pueden generalizar; cada niño tiene sus propias pautas de sueño ligero y profundo. 

Los ciclos de sueño en el ser humano se van estableciendo en sincronía con su madre durante el embarazo. Los especialistas afirman que mientras la madre duerme, el bebé en su vientre se muestra con más energía y mientras ella se mantiene activa el bebé duerme. 

El ambiente le ayuda a mantenerse despierto y más o menos, alrededor de los 4 meses se va formando su patrón de sueño, compuesto de ciclos de 3 a 4 horas, siendo sueño profundo durante hora y media  y anterior y posterior a esta hora y media existe alrededor de 1 hora de sueño ligero. Es todo un proceso para que pueda llegar a dormir largas horas y de manera más profunda. 

Emocionalmente algo que ayuda mucho es el hecho de que los padres fomenten en él independencia, claro, siempre con amor, generando en él patrones que le permitan tener seguridad para controlarse, auto consolarse  y aprender a pasar tiempo lejos de sus padres. 

Evidentemente el ambiente debe ser favorable al no estimularlos durante la noche y que haya menor respuesta a los estímulos; aunque a pesar del ambiente hay niños más inquietos o algunos que tienen problemas con el sueño debido a su desarrollo neurológico, su forma de nacer, si fueron prematuros o bebés a término, etc. 

En general podemos hablar de 3 tipos de bebés:

ACTIVO Y DINÁMICO: se trata de un bebé que se muestra apasionado por aprender, que no siente la necesidad de dormir porque quiere seguir en contacto con su medio ambiente, y para él despertarse a lo largo de la noche es normal. Si los padres le permiten usar el sueño como mecanismo de escape a sus frustraciones a lo largo de su primer año de vida, consolándolo constantemente, prologarán el tiempo que pase despertándose e inquieto a lo largo de la noche. Lo mejor es dejarle solo aunque se despierte para que él encuentre la manera de saberse seguro a pesar de no estar con sus padres cada vez que se despierte.  

EL TIPO AHORRADOR DE ENERGÍA: éste bebé es tranquilo a lo largo del día, por no ser tan activos, no logran acabarse la energía diaria y por lo tanto al dormir no se encuentran cansados. Su sueño es ligero. En este caso, los padres deberán buscar los medios para lograr un ambiente tranquilo, pero sin exagerar, promoviendo en su bebé independencia y autonomía. Ya que si están al pendiente cada vez que se despierte, este problema continuará más allá del primer año, pudiendo permanecer en la etapa preescolar.  

EL BEBÉ SENSIBLE: éste se deja perturbar con facilidad, está muy expuesto al medio externo, pendiente de situaciones extrañas y ajenas, es miedoso y generalmente permanece muy pegado a sus padres. Si los padres se hacen partícipes de su dinámica pueden fomentar que se regresione a etapas anteriores y no exista un sano desarrollo en él. 

La sobre protección afecta de manera negativa el comportamiento infantil y así mismo altera las actividades de los padres , ya que su hijo se volverá demandante y aunque deje de necesitar consuelo, lo exigirá. Además no aprenderá sus propias pautas para consolarse, sino que tratará de que sus padres le resuelvan sus necesidades. 

Realmente se trata de algo complicado, para lo cual no hay algo definitivo que sea la solución perfecta, Se trata más bien de que los padres analicen sus propios sentimientos de independencia y autonomía, y cómo es que los quieren establecer en sus hijos, antes de querer establecer patrones nocturnos. 

También deben considerar el temperamento de su pequeño, conocerle y ver realmente lo que necesita, más que actuar con culpa y miedo. Muchas veces actúan basados en culpas por no pasar las horas que quisieran con él y esto no trae nada bueno. 

Todos en casa deben tratar de ser congruentes con las decisiones tomadas. El manejo que decidan tener los padres en conjunto es la mejor opción. Si hay hijos de otras edades, encontrar la manera de hacerlos participar para facilitar las cosas. 

Los patrones nocturnos los podrán establecer los padres si están de común acuerdo y conscientes de las necesidades de todos en la familia.Considerando lo que es importante para su hijo en cuanto al acompañamiento nocturno, pero también las necesidades de ellos como pareja y como padres. 

Ayudar a su hijo a crear en él la capacidad para confiar y sobre todo cuidar lo trascendente de la manera en que establecen las relaciones, ya que determinarán las pautas de conducta en muchos aspectos, no solo del sueño, más adelante.  

 

 Hábitos de sueño Infantil

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Nelly Canseco

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