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Ser padres hoy

Los padres de hoy enfrentamos retos, muchos de ellos que nuestros padres no enfrentaban debido a que su situación de vida era muy distinta.

Las mamás que trabajamos no dejamos de ser mamás, las mamás (y papás) deben prepararse mental y emocionalmente. Y así como no hay niños malos si no aquellos que no han sido enseñados a portarse bien o interactuar, tampoco hay padres malos, solo hay papás que asumen su papel de padres con mayor naturalidad que otros, pero todos son capaces de aprender.

Por eso es importante recordarles a las mamás que esperan o tienen bebés, que cada niño es un individuo y que desde que nace su personalidad es única, lo mismo sus gustos y disgustos particulares.

No hay un libro, una estrategia que sea funcional por igual, de hecho no hay cursos que nos enseñen a ser padres, aunque ni hay muchas herramientas para ayudarnos un poco. Hay escuelas de padres, libros, talleres, cursos para el parto etc. Pero son pocos los bebés que nacen y se portan como los libros los describen y para los papás que los esperan, puede llegar a ser muy frustrante encontrarse con situaciones desconocidas, al menos así lo he vivenciado en mi práctica como Psicóloga.

Todos los niños merecen respeto, debe fomentarse su aprendizaje y deben aprender a respetar a los otros.

Como padres reconocer los sentimientos del niño es el primer paso al aprendizaje del manejo de emociones a través del ejemplo.

Hay que hacer un esfuerzo por conocer a cada hijo, tratarlos distinto porque cada uno tiene diferentes necesidades y no suponer, ellos entienden más de lo que creemos, es mejor hablar mucho con ellos desde que nacen que tratar de adivinarle o no hablarles creyendo que no comprenden, la verdad es que se dan cuenta mucho más de lo que se piensa.

Hay que agudizar los sentidos abrir el corazón y atender lo que vemos.

Aunque no hable el bebé, podemos comenzar a escuchar sus deseos, hablarles mucho parra ir creando ese vínculo tan importante y conocerlo a través de sus gestos, movimientos, actitudes, reacciones etc.

En cuanto a los hábitos, la rutina desde pequeños le va dando seguridad y estructura a su vida.

Los rituales les ayudan a ir comprendiendo normas, seguridad y consistencia.

Nosotros como adultos estamos a cargo, y ellos dependen completamente por lo que es importante darles sus comidas a horas regulares, de preferencia cuando los demás coman, dormirlos temprano y siempre con el mismo ritual (ya sea el baño, un cuento, una oración, apagar luces etc.).

Hay etapas en al que es importante dejar que explore sin dejar de ver los limites seguros acordes a su edad, como sucede cuando comienza a caminar.

“Escuchar a un niño y tratarlo con respeto à camino a familia sana y sólida.”

En la pareja hay ciertas etapas, que se van moviendo y generando conflictos y crisis que son normatvos (normales). Desde que se unen en matrimonio es un cambio, luego la llegada de un hijo, lo difícil que es compaginar trabajo, matrimonio, vida familiar etc.

Y algo que puede agravar estos conflictos es que se deje o no participar al esposo.

El que una pareja tenga conflictos es común, el que los maneje frente a los hijos es un grave error ya que genera miedos, inseguridades, problemas de relación y baja autoestima.

A veces se viene de familias en las que todo se habla y comenta frente a los hijos, por lo que se hace indispensable desaprender lo que no sea adecuado para mi familia.

Otro error es compararlo con otros niños, tratando de motivarle a ser como otros, empujarlo al desarrollo o a ser como primos, hermanos etc; esto es irrespetuoso y conduce al fracaso, no sólo en la escuela si no en la vida social y en su desarrollo como ser humano.

Comprender el lenguaje verbal y no verbal de los hijos es más complicado con los recién nacidos pero posible y poco a poco se va agudizando la capacidad de los padres de conocer a sus hijos.

Ser realista al reconocer que los niños cambian constante mente. Hay etapas de crecimiento y desarrollo más acelerado y retos distintos en cada etapa.

La armonía en la familia le permite al niño crear un ambiente en el que pueda crecer feliz, seguro y así pueda irse independizando, conociendo el mundo sin meterse en asuntos o actividades peligrosas.

Los niños que viven en burbujas o son sobre protegidos, se convierten en adultos sin tolerancia a la frustración, como problemas de relaciones, falta de confianza en si mismo, generan conductas adictivas y pueden caer en adicciones.

Esto se aprende desde que los padres enseñaron a los hijos a manejar emociones, con el ejemplo. Desde que nacemos contamos con sensaciones físicas y con emociones (enojo al sentir hambre, tristeza al sentirnos solos etc.).

Luego van agregándose otras como culpa, miedo, vergüenza, etc., poco a poco al irse dando cuenta de si mismo y sus actitudes sociales.

Las destrezas emocionales se aprenden paulatinamente y los hijos detectan el estado de animo propio y de quien les cuida desde los 24 meses, sienten empatía. No solo se trata de manejar un berrinche, sino moderar la intensidad de sus emociones de manera que comen bien, duermen mejor, aprenden con facilidad nuevas destrezas, no tienen problemas para socializar comparado con otros niños que n han aprendido a manejar sus emociones.

Las mamás podemos y debemos fomentar una relación más fuerte y más sólida – padre y su hijo. Siempre se habla de que la mamá es la encargada y el papá el cuidador de fin de semana, pero debe fomentarse el vinculo sólido y la conexión emocional entre ellos, no solo que sea un compañero de juego.

Facilitar la conversión a la vida social, antes de que entre a preescolar tendrá que desarrollar otras habilidades y cualidades sociales como la consideración con otros, manejar sus conflictos, negociar y para ello es muy importante el ejemplo, la guía y la paciencia al repetirlo.

La paciencia es el mejor recurso. Elogiar sus logros (saber como y cuando). Saber que ceder no es amarlo, sino complacerlo y hacerle daño, el amor es mas que palabras, los limites son amor.

A veces los papás debemos reconocer que necesitamos ayuda para reaccionar diferente y no empeorar la situación, para eso es importante sobre todo para las mamás: darse tiempo para ellas libre de culpas, ya que si tienen tiempo para ellas serán mejores mamás, teniendo tiempo de calidad para sus hijos.

Acudir a grupos con otros padres o a veces a alguna terapia que me facilite como padre, desahogar mis miedos o ansiedades, que puede ser lo más recomendable.

 

 

 

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